martes, 12 de julio de 2011

No hacen falta palabras si existen las notas.~

Llego... y me siento en esa banqueta que tanto adoro. Miro cada una de las teclas, blancas y negras, simples y sencillas. Que transmiten un sonido dulce y agradable. Y sitúo mis dedos sobre ellas y me dispongo a tocar. En mi mente aparece una melodía, muevo mis manos como si estuviera volando, porque eso es lo que siento. Volar. Noto mis dedos suaves como vuelan sobre las delicadas teclas. Siento la música por todas partes, no escucho nada más. Cierro los ojos. Y de repente, mientras suena esa melodía tan familiar, aparecen en mi mente recuerdos; es como si volviera al pasado. Toda clase de recuerdos agradables. Cuando yo era pequeña y intenté tocar con los dedos de los pies. Cuando tenía una actuación en la que tenía que salir delante de tanta gente. Como dice mi profesora Davi "Cada persona que es capaz de salir aquí y tocar, es una campeona". Es cierto. La sensación de acabar y sentirte satisfecha contigo misma, es única. Cuando llegué y un día conocí al que hoy es mi mejor amigo. Cuando llegué y conocí al que hoy es el amor de mi vida. 
La música me ha echo tanto... me llena, me alegra en los malos momentos, me hace sentir yo misma. Abro los ojos, y me doy cuenta de que sigo aquí, sentada enfrente de mi piano. Simplemente es magia. Y adoro ese tipo de magia.





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