Mirarte al espejo y ver que no eres tú. Que eres otra. Sentirte inútil, porque no sabes lo que te ocurre. No sabes que hacer en esa situación... o quizá sí, pero no quieres arriesgarte a eso. Entonces es cuando te frustras, te pones nerviosa y lo único que quieres hacer es llorar. Pero...
¡Para!
¿Para que llorar? No tienes motivos. No has hecho nada malo. Simplemente es tu forma de ser, tu forma de pensar... y nada ni nadie puede cambiar eso. Pero en el fondo te da rabia ser como eres. Te odias a ti misma. Si es que... hay veces que ni una sabe lo que quiere.
No hay comentarios:
Publicar un comentario