CAPITULO 2
-¿Estas segura de lo que has visto Álex?- Me preguntó Vic, todavía preocupado.
-Sí, estaba delante de mí, golpeando mi taquilla. Además, dejó una abolladura.-le dije nerviosa- !Eso es, la abolladura!. ¡Ven! -Le grité cogiéndole de la mano-.
Nos dirigimos hacia el pasillo dónde estaba mi taquilla. Yo sólo quería demostrarle que no estaba loca, que lo había visto y no me lo había imaginado. Bueno, creo que quería demostrarmelo a mí misma, no estaba muy segura de si había sido real. Cuando llegamos, me quedé con los ojos como platos. No había absolutamente nada. Ni un arañazo, ni ninguna abolladura. Nada. La taquilla estaba perfecta. ¿Cómo era posible?
-Bueno, Álex, yo no veo nada.-dijo Vic con un tono de enfado-.
-Pero...pp..si estaba ahí. Lo ví con mis propios ojos. Tienes que creérme-le dije suplicando con los ojos llorosos.
-Álex... ojalá puediera creérte. Quiero creérte, pero aquí no hay ninguna señal de haber forzado la taquilla. ¿Seguro que no te lo has imaginado tú? tal vez te mareastes o algo.. -dijo mirándome a los ojos.
-De acuerdo, ¿no me crees? Vale. -le dije mirándole a los ojos- Tienes razón, me lo he imaginado todo, estoy loca.- desvié la mirada y dí media vuelta para volver a mi casa.
-Álex...- dijo preocupado.
No quería enfadarme con Vic. Era normal que no me creyera. No había ninguna prueba de lo que yo había visto. Ni siquiera me creía a mí misma. Aquel chico parecía haber salido de un cuento de hadas, de un sueño. Parecía mágico. Pero yo lo había visto. Él estaba allí, golpeando mi taquilla.
Cuándo llegué a casa, mi madre estaba en su despacho, y mi padre estaba en el salón viendo sus documentales y sus canales de deportes, especialemte los canales de fútbol, como siempre. Mi madre trabaja de profesora, por eso nos mudamos hace tres años aquí, porque mi madre había encontrado un trabajo cómo profesora. Siempre ha sido su sueño, enseñar a los niños. Mi madre, es única. No creo que haya ninguna madre como ella. Siempre ha estado ayudándome en todo. Es una madre genial, aunque aveces nos peléemos, la quiero mucho.
-Hola mamá- le sonreí y le dí un beso en la mejilla.
-¿Qué tal el primer día de clase cariño?-me dijo mientras me enseñaba una de sus sonrisas de madre comprensiva.
-Pues genial mamá, ha pasado lo mismo que todos los días... Lo mejor que me ha pasado es que me ha tocado en alguna asignatura con Vic. -le dedico una sonrisa forzada y me dirijo a mi habitación.
Hago los deberes, aunque no estoy muy concentrada en ellos y tengo mi mente en el extraño y mágico chico de ojos azules. Mi madre me llama para ir a cenar, pero no tengo hambre; sólo tengo un nudo en el estómago, así que me dirijo al balcón para leer otro de mis queridos libros «Tres Deseos» de jackon pearce. Siempre que releeo mis libros, empiezo por el final. Asi que, voy al capítulo contado por la protagonista, Viola, y empiezo a leer. Noto una sensación muy extraña, cómo si al leer me atrajera más el libro. Cada frase, cada palabra, cada conversación. Y de repente, todo se nubla.
Es medianoche y la cafetería ha cerrado ya hace una hora. Todos se han ido a casa, algunos de mis amigos y otros, de fiesta. Lawrence, mi mejor amigo, y yo nos sentamos en su invernadero, cada uno uno tumbado en un sofá de cuadros escoceses, mirando la televisión a través del reflejo del techo de cristal. Me voy a por una bebida a la nevera de su casa, y antes de salir, oigo que lawrence, está hablando con alguien. Deduzco que es su madre e intento escuchar su conversación y no intervenir.
-¿Cómo sabes que no se acordará de ti cuando te vea?- pregunta Lawrence en un susurro.
Intento escuchar la respuesta, pero no oigo nada.
-¡Ya llevas casi una semana en la Tierra! Nunca lo sabrás si no arriesgas y te muestras ante ella. Por cierto, no me gustas nada con ese uniforme..
Esa es la conversación que tienen Genio y Lawrence en el libro. ¿Cómo puedo estar viéndola yo?
-¿Con quién estás hablando?-le pregunto. Sin embargo, yo sé con quién está hablando. Es Genio, pero yo no lo puedo ver. ¿Que estoy haciendo?
-Conmigo mismo- responde-. Estoy ensayando unas frases para una obra que el grupo de teatro hará próximamente este año.
-¿Qué obra?-pregunto. Pero ¿porqué pregunto? Sé que me está mintiendo.
-No importa- contesta Lawrence y suspira.
-¿Qué? Sólo era una pregunta. Vaya. Tranquilizate.
¿Pero qué es lo que me sucede? ¿Porqué salen solas las palabras? Sé lo que está pasando y aun así tengo dudas ¿Qué ocurre?
Me giro, y ahí está Genio. No puede ser. Es imposible. ¿Soy Viola? Lawrence no es mi mejor amigo, es Vic y sin embargo, enfrente de mí está él y a su lado está Genio, tal y cómo sucede en el libro. ¿Qué es esto? Veo como Genio me mira trsite y como Lawrence le dedica una sonrisa de ánimo a Genio. Éste da un paso hacia mí, intento acercarme también hacia él, pero lo único que consigo es retroceder...
Abro los ojos cómo platos. Pestañeo tres o cuatro veces. Estoy enpapada de un sudor frío. No está por ninguna parte Genio ni Lawrence. Estoy en mi cama con el libro al lado de mi almohada. Me había quedado dormida. ¿Todo había sido un sueño? Un sueño muy extraño... Yo era Viola y estaba con Genio y Lawrence. ¿De verdad lo había soñado? Seguía pareciendo todo tan real... Todavía podía oir la voz de Genio llamándome Viola. Vuelvo a cerrar los ojos para intentar ver de nuevo a Genio, pero no; encuentro otravez la mirada de ese extraño chico. Puedo sentir cómo sus ojos azules estan clavados en los míos.
Me levanto de la cama. Son las siete y media. Si no me doy prisa, no estaré lista para ir al instituto. Me voy al baño a darme una ducha y para quitarme todo ese sudor frío. Me cepillo los dientes y me pongo mi uniforme. Cojo la mochila y voy a la cocina. Allí está mi madre, preparándome el desayuno. Me como un bizcocho y me pongo el almuerzo en la mochila. Le doy un beso a mi madre de despedida y salgo por la puerta para esperar a Meggy. Allí estaba, enfrente de la puerta esperándome.
-¡Vaya!-le digo sorprendida- ¿Qué haces a estas horas tú por aquí? ¿Cómo te ha despertado tu hermana? ¿Dandote con la almohada? - me rio.
-Ja ja, muy graciosa, pero no. Esta noche he tenido una pesadilla y no he podido dormir casi. Tenía miedo de volverme a dormir por si volvía de nuevo. Asique a las siete ya estaba preparada para recogerte y llevó aquí cuarenta y cinco minutos esperándote. ¿Te parece bonito? -me dice con un tono de enfado y a la vez burlón.
-Perdóneme mi señora de que haya dormido más que usted. -me rio- Me parece que ninguna de las dos ha dormido muy bien esta noche. He tenido un sueño bastante extraño. -le digo cómo si estubiera diciéndome para mí misma-.
- Por cierto, hablé ayer con Victor, me dijo que ayer estabas rara, diferente.-dice Meggy preocupada.
-¡Oh! Tranquila, sí, estaba rara; supongo que sería por los nervios... y el primer día de curso-le dije, aunque mi voz no parecía muy convencida.
-Sí, yo ayer también estaba nerviosa. Al final no me tocó contigo en ninguna clase-dijo con desánimo- ¿Qué tienes a primera hora?
Voy a contestárle a Meggy, cuando me quedo helada. Allí estaba otra vez, apoyado en la puerta principal del instituto. Lleva una camiseta negra y unos pantalones vaqueros con unas Converse. Tiene el pelo castaño claro y le cae sobre los ojos. Me está mirando. Intento no mirarle y prestar atención a Meggy, pero es imposible. Noto cómo sus ojos están clavados en mí, asi que intento desafiarle con la mirada. Sus ojos se fijan con los míos y siento como me recorre una sensación eléctrica por todo el cuerpo. ¿Porqué me hace sentir así? Sigo mirándole, no puedo apartar la vista de él. Me vuelve a sonreir, con esa sonrisa tan perfecta y vuelve esa sensación eléctrica. Puedo oir como Meggy me está preguntando por enésima vez que me tocaba a primera hora, pero en estos momentos para mí, en el mundo sólo estamos él y yo.
¿Os gusta? *-* ¿Es muy largo? :S
1 comentario:
A mi si que me gusta :)
http://fernandosempere.blogspot.com/
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