4. En la Distancia.
- Hermanita, hermanita, ¿quién es la más tontita?- comentó, Jonathan risueño ante su propia ocurrencia-
Habían andado en el caballo de él por horas y horas y Clary no tenía la menor idea de donde se hallaban, por supuesto que era una casa pero tratándose de Jonathan podría haberse esperado un lugar peor.
Clary había estado lo bastante aturdida para reaccionar de forma alguna y él la había conducido a rastras hasta una silla, sola en el medio del living de aquella casa, mientras se alejaba retrocediendo la contemplo con sádica diversión en sus ojos.
Ella se levantó y ocurrió lo imaginable su alrededor estaba marcado con runas, no podía salir del perímetro de esa silla; ahora entendía porque se reía.
Jonathan acercó una silla a la suya y se sentó del revés, frente a ella. Tomó su celular y marcó:
-Jace, ya deja de buscarme en cualquier lado. Y cortó
-Pero….la tecnología en Idris no funciona!!- dijo desesperada
-Ya lo se, quería saber si estabas algo conciente. Te ves mal, muy mal- continuó con esa particular sonrisa suya
Clary tanteó en su bolsillo y sacó su estela, Jonathan podría ser malvado pero no del todo inteligente como tanto creía aparentar. Comenzó a dibujar sobre la parte de atrás de la silla dónde su brazo no era visto
-Pensábamos que estabas muerto- chilló Clary desesperada por despistarlo.
Jonathan comenzó a hablar alborotadamente y con verdadera vehemencia
-Digamos que lo estuve, ¿sabes lo que fue estar tan sólo estos años? Sin nadie, absolutamente nadie…y ahora…ahora ya lo tengo todo, dejé mi rastro seguro. Un mago como Bane debe ser capaz de traerlo hasta acá. Sí, yo quiero que me encuentre y matarte ante sus ojos, quiero verlo sufrir, ¿entiendes mi punto? Si yo le mataba de una vez simplemente no sufriría pero si te mato…
Clary se había perdido a la mitad el monólogo del joven, estaba trazando una runa de apertura aprovechando el momento de descargue en el que se encontraba.
-Vamos bien, vamos…-comenzó Magnus
-Ya es la decimocuarta vez que “vamos bien” y no llegamos a ninguna parte- comentó Jace, estaba irritado, malhumorado, y la mejor solución era echarle la culpa a Magnus
-Deberíamos parar a descansar, no podemos llegar con sueño y darle ventaja- optimizó Alec dando una excusa para dejar de caminar por horas y horas que parecían infructíferas ¿cuán lejos estaba el muy desgraciado?
-Espera a que encontremos un lugar apropiado ¿o quieres dormir en medio de la nada?
-¿una cueva o algo así?- preguntó Alec
-Algo así- dijo Jace, le daba escalofríos pensar en pasar la noche junto a sus desmesurados amigos.
Después de unas cinco horas lo bastantes tediosas, Magnus y Alec peleaban por el nuevo color en su cocina:
-Un lila, con retoques de violeta y las paredes enmarcadas de un rosa añejo-sugirió Alec volando con su imaginación en Nueva York, mientras su cuerpo avanzaba en lo más recóndito de Idris.
- No! Verde el techo y Rojo con Fucsia las paredes- le espetó Magnus- El lila es demasiado…
-¡Basta!- gritó Jace mientras se detenía en seco y Alec rebotaba contra su espalda- Clary, encontrará un buen color para su cocina si es que salimos de esta- terció y un nudo se hizo en su garganta, llevaba horas pensando en ella y tratando de deducir que es lo que habría echo luego de su partida pero pronunciar su nombre hacía extender su angustia por límites insospechables.
Hubo un silencio repentino y luego los sobresaltó una sigilosa figura que apareció por detrás de ellos, sino hubiera tantos desniveles en el lugar hubieran dicho que parecía haberse materializado
-¡Por David! Al fin los encuentro- dijo la jocosa voz inconfundible de Simon- Hace horas nos separamos para buscarlos, porque ninguno sabía por donde ir, realmente no se por qué me guié, pero aquí estoy- contó rápidamente con un pequeño dejo de sano orgullo en su voz
-El Daylighter, lo que nos faltaba- dijo con una sonrisa de bienvenida el brujo- Submundos y Cazadores juntos como a Luke le gusta.
-Gracias amigo, algunos no parecen tan dignos de mi presencia- indicó Simon mirando a los otros dos.
-Muy tierno Magnus, pero Alec se pondrá celoso- contestó Jace mirando hacia el horizonte, dándole la espalda a sus amigos- creo que en aquel lugar lleno de piedras tendrá bastante reparo contra el viento
Se dirigieron allí y pasaron las horas hasta que se fueron quedando dormidos de a uno, pero Jace no podía dormir, se sentó en una de las grandes rocas y contempló las estrellas tristemente, era la primera vez en años que se hallaban tan lejos uno del otro, necesitaba su presencia para sentirse en paz, necesitaba su tacto y sus palabras para estar completo. Echó un vistazo a las manos entrelazadas de Alec y Magnus y un sentimiento de soledad lo invadió.
Sostuvo en su mano la runa-luz nueva de Clary que se había llevado accidentalmente y la giró en sus dedos, mirando cada tramo y cada detalle. Toda luz en su vida había desaparecido, era irónico saber que le quedase una luz de ella y por esa razón sabía que no era en vano aquel viaje, debía deshacerse de Jonathan para vivir la luz en su vida. No criticaré nunca más la pizza se dijo a sí mismo y rió amargamente solo y contrariado ante la negrura de la noche y la embelesante luz de las estrellas. Nada podía sacarlo de su ensueño, trataba de pensar en contribuir con el rastreo de Magnus, pero solo mientras los demás dormían dejo que sus pensamientos vaguen inconcientes por recuerdos junto a Clary, recordando su mirada y su pelo, sus ojos y su perfume…rozó la tierra con las yemas de sus dedos escribiendo sus iniciales como si fuera un niño ¡las cosas que hacía de solo pensar en ella! Si me viera escribir su nombre en la tierra pensó Jace y rió nuevamente Diría que me volví completamente loco, tal vez lo esté.

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